viernes, diciembre 29, 2006

JARTERACOLORÁ – De rojo jalabolas

Esta gente no te deja en paz. No importa donde vayas, ni en qué dirección mires: siempre habrá una valla, un afiche, un mural, una pinta en la pared o un pendejo con una franela roja que se cruce en tu camino. Esa es una de las peores cosas del chavismo: la omnipresencia de sus símbolos, de sus frases, de su cháchara cavernaria y manipuladora. De su culto a la jaladera de bolas. De su espinazo doblegado: todos somos y todos jalamos hasta el arrastre.

El asunto, me parece, es peor en el interior del país. Alejados de la gracia divina del líder, los “revolucionarios” de la provincia invierten capital, esfuerzo e ingenio en que no haya confusiones con ellos, en demostrar que aunque estén lejos, en realidad tienen “alma, corazón y vida” –como dice el vals peruano- entregadas al ejercicio del “uh, ah”.

No hay manera de descansar la vista. Todo paisaje está empañado de rojo: puentes, postes, fábricas, autobuses, vendedores de empanadas, peajes, paradas. Hay lugares tan exageradamente rojos, que si te quedas más de veinte minutos en la misma esquina seguro llega alguien de la misión tal y te pasa dos brochazos por el pecho.

Temo por el día en que logren teñir la arena de la playa y estoy convencido de que ya debe haber algún arrastrao pensando en eso. O en pintar las piedras de los ríos. O en inventarse una harina para hacer arepas coloradas.

O en exigir que en la playa las tetas de las camaradas se muestren redondas y de desafiante rojo.

Aunque pensándolo mejor, creo que eso no le conviene al proceso: no hay dudas de que las mejores vistas femeninas están en la acera contraria.

Por ahora, al menos eso.

5 comentarios:

manola dijo...

bichodeuña, en este post tienes toda la razón. si la esperanza es verde y la tranquilidad azul, el jalabolismo criollo es definitivamente rojo. supongo que los fabricantes de pinturas y de telas colorás tienen el saldo muy azul gracias a las ventas de rojo.

es asombroso cómo en todo el interior, en el cartel de inauguración de cualquier cosa, asoma en un superprimerplano, la foto de chávez -teñido de rojo- y detrás algún sonriente gobernador, alcalde o ambos. la foto suele ser fea (lo contrario sería un milagro, ya lo sabemos) y el montaje balurdísimo, y el abuso del rojo en las letras y las imágenes casi provoca las mismas convulsiones que las comiquitas de pokemón causaron en un grupo de japonesitos hace algunos años.

la dignidad también se ha omnubilado de tanto rojo. el 23 de diciembre quedé pasmada al leer, en un periódico del interior, una nota de la agencia jalaboriana de noticias, firmada por un tal hernán mena cifuentes, que igualaba en mecate estirado a los editoriales de garcía ponce en el horrible diario vea. la nota en cuestión decía así:

"Pregúntele usted a cualquier ciudadano del planeta ¿Quién es el personaje cuyo pensamiento y obra en el ámbito político, económico, social y cultural del mundo ha causado más impacto y reconocimiento durante este año 2006?, y seguramente le responderá: Hugo Chávez Frías, el presidente de Venezuela. No importa que se encuentre en cualquier ciudad de África, América, Asia, Europa u Oceanía, la gente siempre le responderá lo mismo, porque Chávez con su carismática personalidad ha llegado a todos los rincones del planeta, llevando el mensaje integrador, de paz y amor entre los pueblos, opuesto totalmente al de aquellos que pregonan y desatan la guerra, el odio y la exclusión".

El bodrio seguía, por supuesto, y lo que intentaba era criticar al times por haberle "arrebatado", el título de personaje del año al ídolo del licenciado mena cifuentes. por cierto, después averigué que el tal licenciado es un viejito que toda su vida fue adeco, adequísimo, y encamburado, encamburadísimo.

el semiólogo manuel bermúdez ha explicado varias veces lo que, a su decir, es el origen de tanto rojo en este siglo XXI. El génesis es viejísimo, imagínate que se remite a los tiempos de Stalin y a su propaganda absolutamente pintada de rojo.

será, bicho, que el infierno es rojo rojito?

manola dijo...

fe de erratas (o de ratas, como quieras): escribí omnubilado. sé perfectamente que es con b, de burro y de bicho: ob-nu-bi-la-do.
y, por cierto, olvidé añadir que el profesor bermúdez coincide contigo en el asunto de que las mejores vistas (femeninas) están en la acera contraria.

Anónimo dijo...

Yo sabía que demalamadre estaba metido en mi carro, porque veo que vio lo mismo que yo y que todos los compatriotas de este país de ciegos con un solo tuerto. Yo no podía despegar la vista de la sucesión de postes de luz teñidos de una mala pintura roja (rojo mao, no rojo 'sangre ni rojo púrpura ni rojo bermellón sino rojo mao) que se iba a descascarar en cualquier momento bajo el sol hirviente del estado Falcón. Sí, casi me provoca un estado de ondas theta ultra lentas con chillidos de ondas beta y taquicardia neuronal.
Te digo, la impresión que me quedará en la memoria es de haber entrado a un fisher price viejo, como si nos hubiéramos empequeñecido, enanizado, y hubiéramos caído en un depósito de juguetes viejos de un niño rico.

demalamadre dijo...

Vaya jalabolas el fulano mena cifuentes. La Time es una maravilla porque propone a Chávez en la lista, pero se transforma en la mona Chita de la CIA cuando no elige a Huguito. Si, como dice Manola, el señor pasó su vida de cambur en cambur, no es extraño entonces que se aferre al plátano del teniente coronel.

Al anónimo viajero: Falcón y Anzoátegui son de los más excelsos ejemplos de ese jalabolismo. En Coro están probando a teñir de rojo los médanos porque ya no les queda otra vaina que pintar. Y en Anzoátegui hay que calarse no sólo la cara cursi de Tarek, sino la de los carajitos que tuvo con su esposa oligarca. Y en Carabobo se inauguró la cosa: el primero en pintar los postes de luz y el peaje fue ese gran bocazas jalabolas llamado Luis Felipe. Con él, me parece, empezó la fiesta.

Anónimo dijo...

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