lunes, diciembre 18, 2006

QUEALGOQUEDA - Caerse a cuentos

Hace algunos días terminé de leer “Las voces secretas. El nuevo cuento venezolano”, una compilación en la que Antonio López Ortega recogió 20 relatos de igual número de narradores con cédula de la Misión Identidad.

Este volumen de la editorial Alfaguara es importante como documento, aunque no sé si sirva para diagnosticar un “buen estado de salud” de la cuentística nacional. Como no pretendo manosear las herramientas del crítico y como cada quien tiene su vainas y sus gustos, empiezo por decir que si me pongo a elegir textos de calidad me quedo con tres y con una ñapa para llegar a cuatro.

No por nada el compilador ubica a Barrera Tyszka (sí, otra vez, qué ladilla…), a Milagros Socorro y a Armando Coll como los tres primeros. Y a la ñapa, Roberto Echeto, cerrando el libro.

Quizás influido por los comentaristas de fútbol, me dio por identificar al mejor y al peor jugador de este partido.

Perdido en la cancha, haciendo pases al vacío y entregando todas las pelotas, Karl Krispin no debió salir a jugar ese día. El director técnico lo convocó en uno de sus peores momentos, lesionado en las ideas, errático en su planteamiento, Krispin lanza aquí patadas más dignas de una caimanera que de un torneo serio, al igual que el escritor Juan Carlos Chirinos con su repertorio de lugares comunes: “preciado líquido”, “eso que llamamos futuro”, “orillas del caudaloso río”, “epidemia de dimensiones bíblicas”…

Si bien la señora Socorro y el premiado Barrera defienden la camiseta con dignidad, la sorpresa del partido es Armando Coll con su cuento “Sobremesa”. Magnífico en el regate como Zidane, con el adorno justo y el quiebre preciso, este caballero se luce en la cancha –pese a la zancadilla de calificar a algo como “de dimensiones bíblicas”- con una pegada certera en el área chica de esas que se convierten en el tipo de goles que te dejan preguntándote cómo fue que el balón terminó en la red, por dónde pasó, cómo se abrió el hueco por el que se coló ese disparo.

Hace días, como dije al principio, terminé de leerlos todos. Y todavía me estoy preguntando cómo es que “Sobremesa” termina y no termina, te plantea un misterio que no se aclara, te quita la respuesta, no te entrega la historia completa y, sin embargo…

Si alguien sabe qué fue lo que le pasó al carajito del cuento, por favor avise.

52 comentarios:

Cyn Rodríguez dijo...

Querido Demalamadre (cada vez te quiero más)

En calidad de editora de Las voces secretas, me toca antes que nada agradecerte la mención en tu blog. No puedo explayarme mucho en los "no gustos", pero te escribo este comentario para decirte que coincido contigo en los "sí gustos" de esta antología.
Mi cuento favorito también es, de lejos, el de Coll. Y me mata, me tortura, me hace sufrir.... qué demonios le habrá dicho la mamá al oído, qué será lo que le pasó al pana...

Saludos como siempre

Anónimo dijo...

La buena salud tiene que ver con que se escribe, mas bien que con la calidad, esa cosa tan dispersa como las opiniones. yo puedo tener buena salud y no ser un atleta de alta competencia, son dos cosas distintas. los escritores profesionales siempre son pocos, aqui y en cualquier parte del mundo. es como ahora, que todo el mundo tiene un blog... eso lo hace automaticamente escritores? no necesariamente, verdad? escribir es un asunto de tiempo, de idas y venidas, justo a quienes señalas como los mejores en esa recopilacion, ninguno es un recien llegado. un tipo que escriba bien desde joven es un genio y esos no aparecen todos los dias. lo otro es que aqui se construya una verdadera industria editorial y asi un poco mas de gente pueda vivir de las letras y eso, como muchas cosas por estos lados, no esta garantizada.

Larsen dijo...

me molesta la autopromocion vía mail, hace días que te marque como spam, ahora el problema es mío como lo es de cyn y su gata, que distraemos minutos de nuestras tareas remuneradas, para que un hijo de mala madre -aunque la doña sea una santa- nos caiga a cuentos y metralla con sus opiniones pocas veces compartidas pero con la extraña sensación de que crees en lo que escribes. Ya en estas fechas condenado y subscrito a tu feed te sugiero que pagues un hosting instales wordpress y te tomes el estigma de bloguero con la dignidad del caso.

demalamadre dijo...

Cyn Rodríguez, también querida porque como nos enseñó el comandante "amor con amor se paga"... ¿así que editora del libro? A mi me jode eso, que Coll haya dejado eso así, tan abierto, tan como el chiste de Jaimito y el papelito... Pero si mal no recuerdo, una vez, hace muchos años, leí otro cuento suyo en El Nacional (me parece) y también era así. Me pregunto qué le pasará a ese señor. Y ya que estamos, alguien debería revisarle el archivo de cuentos a ver si da para un libro. Quién quita y sale algo bueno.

Anónimo, no entiendo bien a dónde quieres llegar con ese comentario, que igual agradezco. Pero lo que sí te puedo decir es que buena salud debe referirse a calidad, con todo y que esto alude a parámetros subjetivos. En cuanto al concepto de "escritor profesional", ciertamente no es una especie que retoñe en este país, pero dde que hay editoriales, las hay. Y están publicando mucho, al menos si lo comparamos con décadas pasadas. Es verdad que el buen escritor se va haciendo con el tiempo, pero si revisas Las voces secretas, te darás cuenta de que toda esa gente, por decir lo menos, se acerca a los 40. No hay muchachitos ahí. Además, que puedas vivir de las letras tampoco garantiza que seas buen escritor, por muy profesional que seas. Y por último, no pretendo pontificar: sólo digo qué me gustó y qué no y si alguien se arrecha, pues mala suerte. Es mi derecho como consumidor. ¿No?

Larsen: me molesta que me marquen como spam. Ojalá se te devuelva esa maldad... En cuanto a las cosas que me sugieres en chino cantonés, sólo puedo decirte que más bloguero serás tú y que por el momento sólo sé hacer las vainas de esta manera, indigna, pero esto es lo que hay. Espero no haberte hecho perder minutos/dinero en vano.

Anónimo dijo...

Doy gracias por vivir en la era del blog, de lo contrario habría muerto jurándome más bruta que un cadete al no saber qué diablos fue lo que le pasó al chamo perdido del cuento de Armando Coll. Aunque mi imaginación hizo de la suyas. Coincido con Demalamadre y Cinthia que es el mejor cuento del lote, de haber sido este un concurso de cuentos de El Nacional y nosotros el jurado, habría ganado por unanimidad y nos habría dado tiempo de caernos a cerveza. En lo que sí no coincidimos es en los finalistas, los cuentos de Barrera y Socorro,< ambos escritores a los que admiro, me parece que no son de sus mejores textos, en cambio disfruté mucho (a pesar del pésimo título) de El Manual del cornudo de un escritor a quien nunca había leído, y quedé con ganas de leer más Salvador Fleján. Aunque no puedo opinar sobre los escritores nacidos después del 66 porque me fui de vacaciones y dejé el libro. Ese es un detalle que se saltó demalamadre, que el orden es cronólogico de escritor mayor Barrera Tsyszka(1960) a menor (en años, claro está) Echeto (1970).

manola dijo...

no entiendo cuál es el problema, bichodeuña, que coll retenga secretos en su cuento. el autor tiene derechos a contarlos o no, siempre y cuando te entregue un cuento, que fue lo que fuiste a leer. y el cuento está allí, de tal manera, que no dudas en decir que es el zidane de esa antología (por cierto, ya me di cuenta de tu fijación con zidane). los finales obligatoriamente claritos se dejan para el periodismo. en la literatura de calidad, todo vale.

otra cosa: no sé si será por la navidad o qué, pero en este post el veneno estaba aguado. por eso no entiendo el odio evolucionado de larsen. y por cierto, larsen, ¿qué haces leyendo un blog que marcaste como spam?

demalamadre dijo...

Es cierto, no me había fijado en eso del orden de mayor a menor...
Manola, por lo que veo te levantaste medio enratonada y te dedicaste a pagar tu dolor de cabeza con todos. Coll tiene derecho a dejarnos en la incógnita, claro. Es más, ese puede ser el mayor elemento de enganche del cuento. Pero, carajo, ¿no se puede quejar uno aquí? Supongo que no has leído ese texto y espero que si un día lo lees te quedes doblemente intrigada y hasta te de insomnio pensando en qué fue lo que le pasó al carajito ese. Terminarás sacándole la madre al escritor.

Anónimo dijo...

Me parece espectacular todo ese peo que se armó en torno a la antología, muchos cuentos no me gustaron, es más, ni los terminé de leer; faltaron además algunas, muchas, "voces", se quedó corta; los tremendismos y arbitrariedades de mala madre son tan deliciosos como a veces sensatos... con ése humor no dudo en que sea una mujer la autora de este blog. No soy usuario de ningúb blog ni nada por el estilo, prefiero gastar mis horas en otras cosas, pero realmente puedo llegar a divertirme leyéndo este tipo de publicaciones, muchas de ellas tienen mensajes muy interesantes. En fin...volviendo a la Antología, se extraña de verdad la ausencia de debate y polémica en torno a ella en la prensa, siempre tan mezquina con el arte y la literatura.

Anónimo dijo...

Es que leer es jodido. Es mas fácil tener mucha bilis en la prosa y soltar muchas arrecheras, y decir que este tiene lugares comunes, y que el otro tal y cual, sin mirar la propuesta general de un relato. Pero cómo veo que hay muchos atormentandos por la duda planetada en el tema de Coll, le recomiendo al señor del Blog que lea a un tal Hemingway, y a un tal Carver, y verá de dónde viene esa técnica que Coll utiliza sobriamente.

demalamadre dijo...

Para el anónimo que "no es usuario de blogs ni nada por el estilo": se le agradece entonces que haya perdido un poco de tiempo en leer las necedades que aquí se escriben. tanto las mías como las de algunos que dejan sus comentarios. con respecto a su comentario "sexista"... no tengo nada que decir, porque lo único que se me ocurre en este momento son puras groserías y aquí, por más que sea, somos gente decente. por otra parte, el asuntico ese de la prensa... aquí la verdad no es que la prensa sea mezquina con esos temas. todo lo contrario. lo que hay es complicidad, un exceso de "consideraciones" que anulan la crítica seria y no comprometida. en los periódicos no hay críticos que con buena base -no con la arbitrariedad de este blog- hagan un comentario honesto y completo, que no tenga miedo de decir que un libro de mierda es una mierda. lo mismo pasa, quizás en menor medida, con el cine: ¿o es que la escena de la policía y el secuestrador en la película elipsis no es una soberana plasta? ¿alguien ha dicho eso?

para el "anonimo" culto de las 5:58... no sé porqué me da un tufito a que eres uno de los implicados en ese libro... leer es fácil, sólo hay que ponerle empeño, lo jodido es escribir bien porque además de empeño se necesita talento. ¿hemingway? ¿carver? ¿o sea que coll no inventó ese "estilo"? ¿o sea que coll es un vulgar plagiario? menos mal que tenemos aquí a alguien taaan culto que con desdén nos manda a leer para saber el origen de las cosas... pero mire usted, ilustre ilustrado, lo que nos preocupa aquí no son las influencias de estilo que evidencia la prosa de coll. lo que nos atormenta es no saber qué diablos fue lo que le pasó al carajito. y si te gusta tanto el tema los estilos y carver, te recomiendo un cuento del libro de relatos de sebastián de la nuez... para que veas que aquí también leemos un poco.

Anónimo dijo...

¡Caramba! En ningún momento la intención fue parecer sexista ni nada por el estilo. ¡Por Dios! Digamos que fue un comentario por el humor tan afilado e incisivo, creo que en ningún momento resultó ofensivo o irrespetuoso como para provocar las groserías, en este caso contenidas, cosa que se agradece, digo, por mantener las formas y mantener la discusión hacia el argumento y no hacia el argumentador, como se dice por ahí; en todo caso éste es su blog y estaría en su derecho de expresarse con libertad.

Es cierto: si bien me animé a opinar es porque he leído la mencionada Antología y no he podido compartir opiniones con mucha gente por diversas causas que no vienen al caso ahora. Entonces, al ver la discusión abierta acá, pues me animé. Cuando hablaba de mezquindad en la prensa englobaba los aspectos que usted, dueño o dueña de "de mala madre", argumenta: la complacencia, la camaradería y un largo catálogo de vicios, propios de casi todos los gremios, me atrevería a decir. ¿Acaso no hay camaradería entre médicos, ingenieros y biólogos?

Ahora, en relación al mentado señor "ilustre ilustrado": creo que lo que él quiso decir es que para poder entender la propuesta narrativa de un autor se debe (o debería de) tomar en cuenta lo que se ha escrito anteriormente, es decir la tradición que hay detrás de él; en el caso del escritor que discuten parece ser que están dentro de Carver y Hemingway las influencias, lo cual no debería extrañarnos de Armando Coll porque (si no me equivoco) es periodista. Creo que no se trata de que uno se copie o imite a otro, sino que a veces uno puede llegar a "entender" a un escritor indagando un poco en sus lecturas previas e influencias

Aunque claro, se comprende de alguna manera el mal humor de “de mala madre” porque quizá el tono del señor que hizo el argumento fue un poco ¿arrogante? En fin, con este comentario agoto mi dosis de Internet del día y me despido, esperando, pues, no herir ningún tipo de sensibilidades y más bien buscando un espacio para discutir las virtudes y posibles desaciertos (naturales, propios de la especie humana) de la Antología, haciendo crítica como lector, como persona que pagó cuarenta mil bolívares por el libro y le concierne el tema porque es la narrativa del país donde vive.

El Anónimo

demalamadre dijo...

Al anónimo gentil y no sexista de las 11pm: Cierto, Coll es periodista. Cierto, Coll tiene esas influencias, aunque no sé si le va a gustar que lo relacionen con Hemingway, un personaje cuya narrativa es más pálida que su propio mito. Y cierto, el otro anónimo estuvo bastante arrogante, pero déjalo que se defienda solo porque a lo mejor te lanza tu manotazo a ti por meter la cuchara en su caldo. Y tranquilo, que entre anónimos no nos herimos las sensibilidades. Pero no me vuelvas a decir jeva... Y lo siento por tus 40 mil bolívares, yo, en cambio, lo vi despreciado por ahí y me lo apropié.
Por otra parte, volviendo al tema de la calidad de algunos de esos cuentos: al ilustre ilustrado le parece mal que se señale el caso de ese relato que apesta con sus lugares comúnes, pero para mi, constituye una falta de respeto la inclusión de algo como eso en una antología. Y en eso lleva culpa el compilador. ¿No había otro cuentico mejor de ese mismo autor? ¿No hay nadie que le diga, "compadre, ese cuento es muy malo, vas a quedar como una chancleta al lado de los demás autores..?".

Anónimo dijo...

Perfecto. Ahora es bueno decir que, primero, no me creo la persona más apropiada para defender a nadie, menos a una persona que ni conozco personalmente; en ese sentido, me pareció pertinente hacer, digamos, el comentario sobre una cosa que el “ilustre ilustrado” escribió de manera muy vaga, hay que decirlo. Pero jamás defenderlo.

En cuanto a los cuarenta mil bolívares, no creo que los haya malgastado, para nada...ése libro tiene textos interesantes y salvables, por los que valió la pena comprarlo, aunque al mismo tiempo tenga páginas tan ¿anodinas?

Toda antología, me parece, es polémica: y no es de asombrarse que intervenga el criterio del antólogo. Es lo natural. Si ése mismo libro lo hubiera hecho Luis Barrera Linares o Judit Gerendas, seguramente, estaríamos ante otros autores, ante otro criterio de selección, aunque habría algunas coincidencias.

Algo que critico: ¿dónde están las voces secretas allí? Porque esos narradores son conocidos ya ¿no? En el caso de Coll, sólo sabrá él si le gustaría que lo ubiquen dentro de la línea del autor de París era una fiesta. Capaz y se alegra, capaz y entra en éxtasis.

La cosa, el problema central, es que en ésa selección faltaron algunos nombres, pero bueno…ya vendrán, seguramente más antologías, porque aquí en Venezuela escritores hay bastantes y de calidad.

El Anónimo.

manola dijo...

la editora del libro, que ya escribió por allí, ¿podría aclararnos lo de las "voces secretas"? El anónimo tiene razón: de secretas, esas voces no tienen nada. de hecho (aunque esta vez sea edición alfaguara), muchas de ellas siempre han contado con el mecenazgo de bigott, a través del lópez ortega, el compilador del libro. digamos, entonces, que tampoco son amistades secretas, aunque ello nada tenga que ver con la calidad de los cuentos.

me encanta la controversia que ha generado este post, bichodeuña. la literatura encuentra más voces (que en este blog sí suelen ser "secretas") dispuestas a opinar y debatir que aquellos temas de política, música o desangre que has escrito. a ver si de una vez rompemos ese dañino mito que dice que los venezolanos no leemos, porque sí lo hacemos. Y cada vez más, gracias a las editoriales que emprenden sus propias cruzadas en la búsqueda de textos venezolanos y que publican aquí. y a periodistas como rafael osío, que sí es capaz de insinuar que un libro es una mierda o una perla, según el caso. Y a gente como tú, bichodeuña, que seguramente has provocado que un gentío salga a gastar 40 mil bolívares para saber qué diablos es lo que logra hacer armando coll con el carajito ese.

Anónimo dijo...

Acabo de leer íntegro "Las voces secretas". A juzgar por los comentarios aquí emitidos, se me antoja que ustedes de literatura no saben ni un pito. El cuento de Coll está bien y punto. No es "Catedral" ni "La señora del perrito". Es un buen cuento y ya. Quien sí me parece que es la verdadera revelación de esa antología es un desconocido de apellido Fleján. Es una de las voces más potentes que he descubierto últimamente. Cuando leí su cuento sobre el tema de la salsa me topé con un escritura fina, irónica e inteligente. Luego descubrí que este autor tiene publicado un libro en Mondadori Random House (que no es poca cosa)y salí volando a comprarlo. Quedé estupefacta con la calidad de los relatos que ese autor reúne en ese volumen.
No conozco a Fleján ni tengo ningún vinculo con él, pero ya quisiera conocerlo.
Ada.

demalamadre dijo...

Ada, ojalá tus anhelos con Fleján arriben a buen puerto y logres conocerlo... De repente Cyn Rodríguez te ayuda. Mira, tienes razón en que la letra de Fleján es potente. Muy buena es, de hecho. Mi "pero" es que me sonó más a que recogió la historia de César Monge, alias "Albóndiga", trombonista, director y fundador de La Dimensión Latina, y decidió contarla a su manera. Es decir, me pareció -a lo mejor me equivoco- un ejercicio de no ficción, casi algo periodístico. Muy bien hecho, sin duda alguna.
Releo tu comentario y sólo me provoca añadir dos cosas: 1) tú, de salsa no sabes un pito. 2) gracias por venir a aportarnos tu luz y tu sapiencia en materia literaria, tú, Ada, sí que sabes de libros...

Anónimo dijo...

Es pertinente comenzar con este iluminador comentario, emitido por la señora o señorita Ada: "Acabo de leer íntegro "Las voces secretas". A juzgar por los comentarios aquí emitidos, se me antoja que ustedes de literatura no saben ni un pito".

Bueno, pero vamos, ¿acaso hay que saber o no de literatura y ser Harold Bloom para juzgar un cuento? Lo que el lector, el vulgar y corriente, dice es muy valioso, a veces suele ser más claro y menos rimbombante que ciertos críticos.

Demasiada unilateralidad, por eso que estamos tan jodidos como sociedad, como colectivo, por no tener matices...pero bueno, quiero aprovechar la erudición de Ada para que nos recomiende lo que para ella es buena literatura realmente, ¿no?, porque en ése libro hay, sí, chispazos geniales, pero que se diga literatura iluminada, potente o qué se no creo que tanto, salvo ciertos casos, pues, como todo.

El venezolano portatil

Anónimo dijo...

Errata al post anterior:

(...) chispazos geniales, pero que se diga literatura iluminada, potente o qué sé yo no creo que tanto, salvo ciertos casos, pues, como todo.

El venezolano portatil

Anónimo dijo...

Señor Delamadre:
Insisto: Usted de literatura no sabe un carrizo. Eso de que el relato del señor Fleján es literatura de no ficción, "casi algo periodístico" es una soberana estupidez. O usted no leyó ese relato o lo leyó con unas cervezas en la cabeza. Ese cuento está lleno de referencias a la literatura universal (las mil y una noche) por citarle una que recuerdo en este momento, amén de la deliciosa crítica literaria que hace el autor en el aparte de los temas musicales que no son tales, por si usted no se ha fijado. Aparte creo que esa historia sólo es producto de una imaginación ágil y no el resultado de la trascripción de una entrevista peridística. Leer con atención no es difícil, señor delamadre. Sólo hace falta un poco de buena volunta e imaginación. Ante las cosas buenas hay que demostrar gallardia así nos dejen perplejos.
Ah, de paso, de salsa conozco más de lo que usted imagina.
Quedo suya
Ada.

demalamadre dijo...

Supongo entonces que nuestra Ada podrá echar un pie algún día con Fleján.
Estupidez o no, es lo que me parece y punto. No es un asunto de gallardía, Fleján es bueno, pero ese relato me pareció lo que me pareció: me huele a no ficción. Más allá de "las mil y una noches", esa historia de la rumba narco es un clásico, por si no lo sabes: no es producto de la imaginación de nadie, hay montones de casos parecidos en la "épica" narco. Y, como debes saber ya que eres más salsómana que César Miguel, el señor Albóngida pasó una larga temporada viviendo en Colombia.
Yo sigo creyendo lo mismo: Fleján se apropió de la historia personal de Albóndiga -mediante una entrevista, por boca de otro, por internet, no lo sé- y la reescribió en formato cuento. Bien escrita, no tengo problemas en admitirlo porque no es un asunto personal. Pero eso, Ada, es no-ficción. Y al carajo.
De cualquier manera tus comentarios suman otra intriga a lo que inicialmente planteó este post. Ahora quiero saber dos cosas:

1) ¿Qué pasó con el carajito del cuento de Armando Coll?
2) ¿Fleján imaginó la historia de Albóndiga o la recopiló y la contó a su manera?

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo en encasillar los relatos: ¿qué le resta al cuento de Salvador Fleján estar basado en una historia real? ¿Deja por eso de ser un excelente cuento? Con respecto al enigma que deja la historia de Coll, más enigma es quién carrizo es de muy, muy mala madre; eso sí que no me deja dormir.
Tru

Un Librero dijo...

Para salirme un poco del tema de la Antologia y hacer una referencia sobre Flejan te invito que leas el cuento "Grandeliga" que aparece en el libro Intriga en el car wash y seguramente te olvidaras del cuento que haces mencion

Anónimo dijo...

Perdonen que me meta en un lío donde no me llamaron. Pero debo decirle a Ada que no es nada recomendable conocer a ese señor Flejan. A mí me pasó algo similar a lo de Ada. Quedé ¿deslumbrado? con su cuento de la antología. Luego compré el libro de relatos y también quedé sorprendido (la palabra es alelado), sobre todo con un cuento llamado "Intriga Car Wash". Luego conocí al señor en un bautizo de libros en Las mercedes y me pareció super antipático. Casi no habla y parece vivir como en la quinta Galaxia, aparte creo que es tartamudo por lo poco que le alcancé a oir. Alguien me dijo que el tipo es miembro de la mafia de Fedrico Vegas, Rodrigo Blanco y un gordo poeta al que llaman "Tonelada". La experiencia no fue nada agradable, Ada. Pero al Cesar lo que es del César: ese tipo es un escritor.
Saludos

Anónimo dijo...

Francamente, todos ustedes son unos tontos con su maldito juego de la envidia y la sospecha. A ver, què tiene que ver quièn sea Salvador Fleján como persona? Si no viene al caso, si eso no lo hace menos escritor, por què decirlo. Es que las ganas de ofender son muchas, eh? A lo mejor yo tambièn sea un tonto por intervenir, pero qué fastidio, cómo quedarse callado. La crìtica es otra cosa, y me importa un pito si es que no sè un pito de lo que es la crìtica. Sè, en cambio, que leer y escribir es algo más limpo a pesar de uno mismo.

Anónimo dijo...

A mi lo que me gustó fue la referencia a la mafia de Federico Vegas y Rodrigo Blanco, me imagino al joven Rodrigo, a instancias del capo Vegas, poniendo una cabeza ensangretada de caballo en la cama de López Ortega para intimidarlo a que incluya a Fleján en la antología de "Las voces secretas".
La verdad es que no sé quién es más intenso (o sea, incapacidad congenita de vacilarsela) si quien dice que Fleján es antipático, o quien salta como una mapanare a defenderlo,
Sonny

Anónimo dijo...

Oye, esta cosa se puso buena. Al tal Fleján lo conoccí en una antología de Sacven (creo que la ganó), pero a ese tipo no lo conoce nadie. Lo que me parece extraño es que haya aparecido en cuanta antologia apareció el año pasado. Como en 3 o 4. Conjeturo dos cosas: o el tipo es muy arrecho o se coge a todos los antólogos.
Ya la la vaina con Flejan Ladilla. ¿podemos hablar de Petrus Borel? Flejan tiene un aire a ese genio.
Extreme make Over

Anónimo dijo...

Algo corto: conozco a Salvador y es un tipo del carajo. Decir que es un escritorazo no es una exageración: caramba, lo es. Sus cuentos tpdavía me resuenan en el espítritu. Me encanta "Restaración" de su "Intriga en el Car Wash".
Perlita.

Anónimo dijo...

Es sorprendente la cantidad de comentarios que ha tenido esta entrada sobre Voces Secretas, más allá que Fleján sea chevere o antipático (pero le sobra guaguancó como escritor), o que Coll escribió un cuento precioso con una intriga que no nos deja dormir en paz.
Tantos comentarios días después de aparecido este post dejan ver el hambre que tenemos los lectores venezolanos de tratar temas distintos al enfrentamiento político, además del silencio en el que ha pecado la prensa nacional en cuanto a literatura venezolana se refiere.
Y me perdonan la intensidad.

demalamadre dijo...

¡Carajo, esto se volvió una cosa de locos! Ya vamos entendiendo porqué es que los periódicos no tienen gente que haga críticas de verdad verdad: algún exaltado esperaría al autor a las puertas del diario para clavarle su par de bofetones. Y ni hablar de lo que le harían los amigos del escritor cuestionado: los Círculos Bolivarianos se quedarían pendejos.
La imagen de la cabeza de caballo en la cama de López Ortega y la de Federico Vegas como el gran capo es tremenda. Y mejor aún que el cuadro hamponil se complete con un gordo a quien llaman Tonelada, a quien imagino como el vate descuartizador. Entre Tonelada y Albóndiga, el terror artístico se pone pesado, muy pesado.
Ahora resultó que el tal Fleján es un gran personaje: feo, tartamudo, silencioso, retraído, malasangroso y buena pluma. Mañana mismo salgo a buscar el libro ese del autolavado: no puedo seguir en la ignorancia.
En cuanto a los riesgos de la crítica pública, vuelvo a recomendar el cuento de Sebastián de la Nuez: se llama Hablando sobre Mr. Carver y está en su libro Calles de lluvia, cuartos de pensión, sobre el cual sólo diré que tiene un error ortográfico espantoso en uno de los títulos… Pero convengamos en que se trata de un gazapo de la editorial. Digo, no sea cosa que se arme otro jaleo y resulte que de la Nuez termine siendo el francotirador de mirada extraviada de esa pandilla de gangsters literarios comandada por Vegas…
Una última cosa: ¿porqué siempre hay un infeliz que asume que si uno cuestiona o dice que no le gusta algo o alguien eso se debe a que le tenemos envidia?

Anónimo dijo...

Yo también conozco a Flejan, y no me parece un tipo tan hijo de puta como lo pintan. Sé qué vivió muchos años en los Estados Unidos y que allí hizo alguna carrera como escritor y publicista. Tengo entendido que le publicaron un relato en Newyorker y es colaborador habitual de la revista Veintiuno de la Bigott. Ahora de que sea feo, tartamudo o esquizofrénico son ganas de joder de los envidiosos. La envidia es ancha y ajena
Aurturo.

Anónimo dijo...

A esa antología, más allá de la calidad específica de los cuentos, yo le haría una sola crítica. No me parece que haya habido un verdadero trabajo de investigación y de búsqueda. Muchos de los cuentos fueron escritos ex profeso para la antología. Casi que por encargo, pues.

También esa antología es una viveza editorial. El antólogo mató, oportunamente, dos pájaros de un tiro. Busquen la antología del cuento venezolano que publicó el año pasado la revista valenciana "Zona tórrida", coordinada también por lópez Ortega. Véanla y verán que son pràcticamente los mismos autores también. Si además de esto, revisan los cuentos que se han publicado en la revista 21, también dirigida por Lopez Ortega, verán que es de allí, de lo más a la mano, de dónde ha sacado los cuentos.

Por cierto, Coll es autor de uno de los peores cuentos que he leído en mi vida. Se titula "Payaso".

Anónimo dijo...

Delamadre,
Mmm... sabes futbol, sabes escribir, eres sincerote, y pro stablishment venezolano de hoy...entonces eres sospechoso, adivinable, pues. Por cierto tu nombre me hizo recordar a Alex de la Iglesia. Solo he visto dos peliculas de el, y la unica que me gusto algo fue La Comunidad, cuando la protagonista sube al techo y grita sin escrupulos tirando la maleta hacia abajo: - yo, no soy como ustedes!!!
Anonimo 1000

Anónimo dijo...

O sea, López Ortega es sendo gandul: amiguero, flojo y redundante. Es lo que entiendo de comentarios como el de uno de los anónimos y el de manola, aunque ella no es tan cruel con el vejete. Y Fleján tiene amigos capaz de degollar un caballo para colocarlo en cuanta antología aparezca por estas tierras. Mario Puzo se quedó pendejo.

Anónimo dijo...

No entiendo cuál es el alboroto que se ha armado con el escritor Salvador Fleján. Eso de que no lo conoce nadie, como dijo alguien por ahí, vale para las personas que no leen. Decir cosas imbéciles como que pertenece a una mafia con Vegas y Blanco es infantil y ridículo. Han llegado al colmo de decir que se "coge" a todos los antólogos que valoran su trabajo. Francamente todo este asunto me da asco.
Marisela Martínez

Anónimo dijo...

La polémica tiene sus frutos. De tanto lío terminé comprándola y acabo de empezar a leerla. Leí "Sobremesa" de Armando Coll. Es buen cuento, con varios remiendos, escenas innecesarias, pero un buen cuento. Sin embargo, escribo para recomendarles que lean uno muy parecido pero mucho mejor. Se titula "El escondite", y es de Krina Ber, de su libro "cuentos con agujeros". Como es corto, lo transcribo.

"El escondite"

Bien escondida, el corazón latiendo, escuchas sus voces afuera. Te están llamando. No te van a encontrar nunca, esta vez te has escondido muy bien. A Manolo, el grandulón, apenas terminó de contar cien no le costó nada agarrar a la torpe de Carolina, luego a sus dos amigas agazapadas entre los arbustos. Los muchachos corrieron con mejor suerte, pero también a ellos los había encontrado sin mayor dificultad.
Sólo a ti no. Ya pasó una hora. Ganaste. Por primera vez en tu vida, les ganaste a todos.
Ahora ya no juegan más: se juntaron para buscarte. Eres la protagonista, al fin. Oye como sus voces se elevan en el aire, se acercan y alejan mientras te llaman por tu nombre: Galia, Galina, gallinita. No temas, gallinita, no te encontrarán aquí. Qué buena idea tuviste al trepar hasta esta casita del árbol perdida entre las ramas, cubierta de musgos y extrañas podredumbres. Nadie intentará abrir la puerta ni se asomará a las diminutas ventanas medio tapadas con cartones, pedazos de vidrio roto empañados de sueños y abandonos. El escondite ideal. Genial. Aquí estás a salvo.
Galia, Galina, gallinita, ¡Sal!
Me rindo, canta el Manolo, me rindo. Bien hecho. ¡Es hora de volver!, grita; los demás unen sus voces a la suya, te llaman y te vuelven a llamar. Los caminos se confunden al atardecer y el bosque se puebla de espantos. Pronto oscurecerán los fantasmas verdes, se les torcerán las caras de madera y las ramas voraces esgrimirán sus garras de espina viviente. ¡Sal, Galia, ya no estamos jugando!
¿Dónde estás? Galia. ¡Galina! Tu nombre desparramado en el silencio del bosque, ese silencio inmóvil que precede a la caída de la noche. Ves qué torpes son. Nunca podrán encontrarte. Te están buscando en lugares equivocados.
Están asustados al fin, en sus voces se cuela un dejo de terror. ¿ES Carolina la que llora? La noche se acerca a grandes pasos silenciosos, ya basta de bromas...¡Sal, o te dejamos aquí niña estúpida!: voz de Manolo, aterrado, furioso, y tú, ríete de él, piensa ¡qué paliza le va a propinar su padre cuando vuelvan sin ti, gallinita! Ríete de él, tú aquí conmigo, gallinita de mi alma, segura en mi casita del árbol, con tu uniforme de escuela, pantaletita rosada, medias blancas de niña buena, ojos azul celeste...¿Por qué lloran esos ojitos? ¿Por qué tanto susto?
Deja que se vayan, gallinita. Cuando estén bien lejos, te quitaré esta fea venda de la boca. Y desataré tus manitas también: te lo prometo.

Anónimo dijo...

esto ya es un bochinche!
ahora hasta los anónimos ponen cuentos para mejorrar la antología!
Aquí huele a azufre! A azufre de escritores picados porque no los metieron en la antologiíta, huele a azufre del que le echa mierda a algo sólo porque no está... muy venezolano todo esto

Anónimo dijo...

Uy, no fue para nada la intención. Quizás no debí decir que éste es mejor que aquél. Simplemente me parecieron textos afines, el de Ber y Coll, y quise que lo leyeran. Firmo anónimo porque me fastidiai mucho entrar en controversias personales. Pero no soy el autor del cuento que cité. Y tampoco se trata de que debieron incluir a éste en lugar del otro. Krina Ber nació en fecha anterior a la estipulada en esa antología, asi que lo que afirman ahí sobre la pestilencia de la envidia no es cierto.

Anónimo dijo...

chévere, ta'bien, se aceptan las explicasiones... y a hora, a ver si este post llega a los cien comentarios para alegría del administrador!

Anónimo dijo...

Ajá, ¿quién más tendrá un cuentico que guindar en los comentarios? Mucho escritor picao dejado fuera. De esa antologia se salva el cuento de Coll, el del feo Fleján y el de Roberto Echeto. El resto echénselos a los perros.
SapoCrudo.

demalamadre dijo...

Ah, insensatos, todos andais con los ojos nublados por la ira, por las ansias de que vuestras opiniones prevalezcan sobre las otras y eso os ha impedido ver que, al fin, hemos encontrado la solución al enigma a través del cuentico de Krina Ber: ¡al carajito de Coll lo agarró el mismo sádico del bosque! ¡Está clarísimo!

¿O no?

Algún exaltado que no sabe leer bien malinterpretó el gran aporte de esa persona a quien se le ocurrió colgar aquí El escondite. Pero, humildemente, se le agradece: nos elimina una angustia.

Pero ese exaltado lanza una idea: si quieren, manden sus cuentos frustrados al mail (lean bien: a demalamadre@gmail.com), esos que almacenan mientras la envidia les carcome cada vez que entran a una librería. Pónganse un seudónimo y los iré juntando para luego ponerlos en un post y volverlos ñoña entre todos o celebrarles lo que haya que celebrar... Como una antología sin que nos caiga la mafia de Vegas y Tonelada... Eso sí, no escriban burradas como "explicasiones".

Anónimo dijo...

Bueno, lo primero es que comienzo a dudar con tanto anónimo criticando y enalteciendo a Fleján. ¿Perdonen la malicia, pero no les parece raro? Un mal pensado diría que el muchacho se desdobla en múltiples personalidades y se lanza de todo, porque que hablen manque hablen mal...
Y nada, una antología es una propuesta de lectura que hace el antólogo. Me parece inútil querer rehacerle la antología al señor López (que en alguna ocasión se ha puesto a enmendarle la plana a otros antólogos, por cierto...).
Comparto algo, la antología tendría más fuerza si se hubiesen escogido relatos publicados. Eso de pedir un cuento inédito es una lotería y creo que en muchos casos aquí no salió bien. Muchos de los narradores que aquí aparecen, tienen mejores cuentos que los que recoge esta muestra.
Una excepción sería, y que me perdone el dueño del blog, el cuento de Juan Carlos Chirinos, que me parece un excelente cuento y el mejor que ha escrito hasta ahora (lo lamento, pana, pero la literatura es libertad de criterio y de gusto). También me parecen excelentes los relatos de Coll, de Barrera Tyszka, y de Echeto. Pero el balance general es muy positivo. Lo siento por los que no quedaron incluidos y ahora gritan que allí falta y sobra gente. Conozco algo del cuento venezolano, y esos son los que son. Así que a llorar al Valle y a escribir más y mejor los que ahora no aparecieron.

Anónimo dijo...

A mí el cuento de Fleján me pareció horrible, pero él me parece muy buen mozo.

CATIRITA

Anónimo dijo...

Catirita regional:

Decía Quevedo que la envidia está flaca porque muerde y no come. Lo que falta es que digan que la verdadera identidad de Malamadre es: ¡Fleján!

Anónimo dijo...

Está antología de Comentarios a un post es:"Un Cuento"
Como todos los expertos que han hecho de personajes anónimos saben, el final de un cuento sólo tiene dos formas de acabar; ambas, son raras.
Las podemos reunir en dos categorías:
a.-Finales raros y congruentes; que pueden ser drásticos, sorprendentes, inesperados y hasta felices -sí, esos de vivieron felices para siempre-. Pero todos ellos tienen que ver con el nudo del cuento, o del otro cuento subyacente en el principal.

b.-Finales raros, pero incongruentes. Que también valen, hay que hacer seguimiento a la tradición del cuento estadounidense. Así es el final de este post.

Atentamente: El carajito del cuento de Coll.

Fabi dijo...

Uff! Que bolas tiene el tal DEMALAMADRE, con su descarga contra Karl Krispin. Sera que el tipo le cae mal o le tiene envidia. Porque abre ademas la discusion metiendose con el directamente y con toda la peor intencion acida del mundo.Quisiera en sueños este tipo escribir o acercarse a lo que escribe KK. A mi me paso todo lo contrario con su cuento, me parecio full emocionante, tripie demasiado leyendolo, hay un manejo impecable del idioma con toda una estructura de emoción narrativa. Me parece de lo mejor de la selección si no el mejor. Los que recomiendo tambien del libro son el de Armando Luigi Castañeda, y el de Coll. Ubicatex contigo DEMALAMADRE!

demalamadre dijo...

Bueno Fabi, ni me cae mal Krispin ni le tengo envidia. Es más, me cae bien el tipo. Pero no por eso tengo que aplaudirle ese mal cuento que incluyeron en la antología que no es antología. Si te lo "tripiaste", allá tú. A mi me pareció de lo peorcito que he leido de él. Y si revisas los comentarios de la otra gente aquí escritos, te darás cuenta que no soy el único.

Anónimo dijo...

DEMALAMADRE tiene razón: ese cuento de Krispín es una cagada sideral, fastioso hasta lo indecible y pretencioso como el autor. Yo creo que lo que aquí se dijo de la no-antología es más que suficiente. Los cuatro o cinco cuentos que valen la pena ya fueron más que comentados.
El Isiro

Anónimo dijo...

Caigo en este post por una purisísima casualidad, acompañada de otra: soy lectora de novelas y poesía venezolana. Pero se me ocurrió comprar las voces secretas en la feria de de la Unimet y andaba buscando reseñas en internet a ver que si habían dicho algo los "expertos" amigos de antologador, no coincido con nadie de los que aquí han opinado, me parece un verdadero desperdicio de tiempo, dinero y sesos dedicarle tanto a un libro tan poco serio como ese, no joda, qué antología ni qué carajo, llamo a unos cuantos cagalitrosos, les pido un cuento y con eso me consagro y me gano unos cuantos bolívares o dólares o euros, no sé como les pagan. Así es facilito escoger cuentos, que se jodan los lectores. No quedan ganas de leer más cuentos venezolanos. No hay uno solo que se salve: todos son tan malos y falsos que termina una fastidiada y con la desgracia de haber perdido los reales. Insisto todos son malos, pero se llevan la antorcha olímpica krispín, ese pedantón que dice que en la prensa dice que no es venezolano sino tedesco, aunque más bruto quel coño, Chirinos,el bizquito afrodescendiente que se cree más español que Francisco Franco y no ha escrito nada que valga la pena (de lo que le conozco), Núñez y Chocron, que no sé por qué carajo no se dedican más bien a tener hijos o nietos, y el propio lópez ortega que él mismo escribe novelas también cagalitrosas y llenas de cartas y diarios aburridos como si fuera el tereso de la parra. Además de las trampas que su empresa cancerosa la bigott le ha montado a los escritores venezolanos según leí en internet un trabajo de una profesora de la ucv. No pierdan el tiempo ni gasten más sesos que lo que están logrando es que caigan más imbéciles como nosotros. Es mejor oir a Chávez que leer estas pendejadas de cuentos y supongo que los que tanto se halagan aquí son los mismos que escribieron tantas boludeces en ese libro.

Anónimo dijo...

Unas voces no tan secretas

Ricardo Gil Otaiza


Se nos está haciendo muy difícil expresar la opinión en Venezuela. Pareciera como si la intolerancia se hubiese instalado, se hubiese apoderado del conglomerado social, para fagocitarlo, para contraponerlo, para hundirlo en una especie de juego de espejos enfrentados que nos desdibujan la imagen y nos distorsionan el rostro, hasta hacerlo fantasmagórico e irreconocible. Lo digo porque ya perdí la cuenta de los insultos que he recibido en los últimos días, por haberme atrevido a expresar mi opinión en torno a un libro antológico de reciente salida en el mercado, titulado “Las voces secretas. El nuevo cuento venezolano”, cuya preparación correspondió al empresario y escritor Antonio López Ortega.
La historia comenzó hace ya varias semanas, cuando a través de una página privada (un blog personal), del escritor y crítico Luis Barrera Linares, expresé mi criterio con respecto al citado libro, en medio de un “foro” donde muchos ya habían participado. De más está decir que mi postura no fue favorable al texto de marras, porque considero que dicha antología es una muestra más del exacerbado centralismo de los escritores de la capital, al tratar a la provincia como algo marginal y segundón. Lógicamente, lo que escribí fue sustentado luego de una detallada lectura del volumen, y al percatarme de que la mayoría (por no decir todos) de los autores incluidos en la selección antológica, son de Caracas, o han vivido en ella. Pude apreciar una muestra muy floja de cuentos (cuestión en la que coincido con varios de los internautas); es más, algunos de ellos ostensiblemente malos (pésimos, diría mejor). Lo peor, lo que más me enervó, es la torpe e inaudita presunción, al darse a entender en todas partes que los seleccionados son la mejor representación de la generación de los sesenta. Obviamente, equivale a decir (esto ya es especulación mía): lo más granado, lo más sublime nacido en esa hermosa década. Para ponerlo en palabras textuales de la misma gente de Alfaguara local: “veinte de las más reconocidas firmas de nuestro país ahora están presentes en un solo volumen”.
Asumiendo como verdad (cuestión que no es así) que los autores incluidos pertenecen a lo más reconocido de nuestras letras contemporáneas, me pregunto: żreconocimiento es sinónimo de calidad y de excelencia? En absoluto. El manejo de las reglas del mercadeo me ha enseńado que este aserto es una verdad a medias. No me refiero a que los autores incluidos en el libro sean mediocres. No, eso no lo puedo afirmar. Es más, en la lista hay nombres y obras que respeto. Lo que sí puedo expresar acá es que muchos de los relatos incluidos no están a la altura de sus propios creadores. Es decir, la antología no ha cumplido con su misión: resaltar la literatura venezolana a través de su peso específico. Ha pretendido —eso se percibe a las claras— exaltarla a través de “firmas”, de premios, como bien deja entrever la editorial en su nota publicitaria, de allí su pifia.
La réplica del antólogo no se hizo esperar. Un López Ortega fuera de sus casillas increpó mi opinión por el mismo medio, llegando al colmo de (des)calificar mis palabras como una “bajeza”. Su molestia al parecer subyace en mi decidida denuncia ante una antología que he calificado de “sesgada”, ya que deja por fuera importantes voces que no se pueden ocultar —precisamente porque no son voces secretas— debido a la contundencia de su escritura. En pocas palabras, osé entrar en la diatriba porque sentí que era una causa justa el reclamar la participación plural y equitativa de extraordinarias plumas, cuyo único delito es haber nacido en la provincia, o vivir en ella. Así están las cosas...
No he aclarado acá que la mayoría de los “contertulios” del foro son anónimos, razón por la cual se sienten con fuerzas para decir (e insultar) lo que les viene en gana. En mi caso particular estampé mi firma al pie de mi reflexión, porque considero que se debe tener autoridad moral para reclamar y para decir las cosas. Desde hace muchos ańos vengo escribiendo con libertad. Nunca me ha temblado la pluma para expresar mi pensamiento, y jamás lo he hecho bajo pseudónimo, y mucho menos amparado en el anonimato. No sé si ese “gesto” (que un participante del foro calificó de “honestidad intelectual”) sirva de algo (en un país de valores invertidos), porque he recibido plomo parejo, sin contemplaciones, a pesar de que dicho fuego me llega desde trincheras ocultas tras las caretas de falsos ofendidos (que no es el caso de Antonio López Ortega, que también firma su réplica), y de defensores de la honra “mancillada”.
Para mi descargo, debo confesar que en lo personal y en lo literario admiro y respeto a López Ortega, y ello lo he dejado sentado varias veces en mis reflexiones antes y ahora. No se trata por lo tanto de una guerra personal, o de “ensuciar” su nombre. Todo lo contrario: considero que su selección no fue la más adecuada ni la más equilibrada, y ello ha creado ruido que perjudica su entorno y su prestigio. En todo caso, el centralismo plasmado en su decisión (a pesar de no ser oriundo de la capital) no es un delito de su parte, sólo una postura (o tal vez un dogma). Es esa falsa creencia de que todo lo que sale de la capital es bueno y lo que llega de la provincia hay que ponerle la lupa. Es cierto que la capital proyecta y te “conecta” mejor con el mundo de relaciones literarias, necesarias en el ambiente literario (aunque con la globalización se han derrumbado muchos tabúes al respecto), pero lo que no te hace es mejor escritor, y para muestra podría agregar una larga lista de “botones” de ayer y de hoy.

Anónimo dijo...

Verga: los gochos sí son rencorosos, mi pana. Malamadre: jamás te metas con un andino: esa gente ni perdona ni olvida. A Luis Barrera y a López Ortega los tiene locos con su reconcomio.Gil Otaiza, Brother, entienda que su narrativa es pupú sobre papel. El hecho de que no le paren bola no significa una omisión centralista: es, se me antoja, un acto de higiene pública. De usted depende dejar de hacer el ridículo. No se siga exponiendo, caballo. Yo lei un libro de reseñas de su autoría. Mire, no está mal. Pero cuando te adentras en los terrenos de la ficción, coño, aquella vaina da lástima, pena ajena, como quien dice. ¿Será que no te das cuenta de que lo que haces no va por el camino correcto. En pocas palbras: no va pal baile?
Otra cosa, me encantaría saber cuáles son los cuentos "pésimos" a tu entender que desmeritan la no-antología. Sería un gran aporte a esta discusión.
El buen relato no escogido, puedo imaginarlo, fue el que López Ortega te rechazó por peorro.

En la farmacia vende una pomadita llamada Árnica, échese un pelín, a ver si el tablazo cede.

El Isiro.

Anónimo dijo...

La verdad es que usted, Gil Otaiza, se tiene bien ganado su apellido...sos un gil, boludo.

Hay que ser bien comemierda y no tener ni un poquito de orgullo como para ponerse a llorar porque no lo incluyen en una antología...

Anónimo dijo...

anónima de la 2.36 pm, dices que todos los cuentos son malos y tus argumentos para decirlo son estos:
"Insisto todos son malos, pero se llevan la antorcha olímpica krispín, ese pedantón que dice que en la prensa dice que no es venezolano sino tedesco, aunque más bruto quel coño, Chirinos,el bizquito afrodescendiente que se cree más español que Francisco Franco y no ha escrito nada que valga la pena (de lo que le conozco), Núñez y Chocron, que no sé por qué carajo no se dedican más bien a tener hijos o nietos, y el propio lópez ortega que él mismo escribe novelas también cagalitrosas y llenas de cartas y diarios aburridos como si fuera el tereso de la parra."
¿Esos son argumentos para decir que los cuentos son malos? ¿No sabes hacer un mínimo análisis, ya que parece que eras una gran lectora? ¿O sólo sueltas resentimientos y, desde luego, envidia?
Argumentos, anónima, argumentos si quieres que te den la razón.