jueves, julio 26, 2007

YONOFUI - La venenosa seducción del éxito, ¿por qué Sony no inventó el iPod?

En Rocky III, Apollo Creed decía a Rocky que había perdido su "ojo de tigre", su hambre de victoria. Esto mismo suele ocurrir a muchas empresas cuando llegan a la cumbre. Y le habría ocurrido a Sony cuando, a pesar de sus ventajas, llegó tarde al mercado de los reproductores de mp3... (Tomado del diario argentino Clarín - 26/07/2007)


Kodak fue, por décadas, líder indiscutido del mercado fotográfico. Sin embargo, en sus tiempos de gloria, no se preparó adecuadamente para la revolución de la fotografía digital. Así, no tardó en resignar su liderazgo a manos de la competencia. En 2006, perdió 600 millones de dólares.

Treinta años atrás, General Motors era, lejos, la primera automotriz del mundo. En 2007, fue superada por Toyota. Si usted hubiera hecho esta predicción hace tres décadas en una reunión de directorio de una automotriz, posiblemente lo habrían tomado por loco.

Esta clase de ejemplos son tremendamente comunes en los negocios. Muchas compañías líderes sólidamente establecidas terminan perdiendo posiciones a manos de competidores más pequeños y ambiciosos. Luego, en medio de los lamentos, recuerdan que, más difícil que llegar, es mantenerse arriba.

Bob Herbold, ex COO de Microsoft, escribió un libro titulado "Seduced by Success; How the Best Companies Survive the 9 Traps of Winning" donde examina los casos de 44 corporaciones globales que sucumbieron a la venenosa seducción del éxito. Un artículo de la prestigiosa escuela francesa, INSEAD, nos acerca unas interesantes reflexiones sobre el asunto.

Según Herbold, la raíz de los problemas que convierten las victorias en fracasos radica en la pérdida del sentido de urgencia que caracteriza a las compañías que ansían llegar a la cumbre. Al principio del recorrido, cuando todo está por hacerse, el ímpetu innovador es irresistible.

Sin embargo, una vez encontrado el modelo de negocio exitoso, la orgullosa organización se deja estar y confía ciegamente en la vieja receta (que no siempre sigue siendo válida en el nuevo escenario competitivo). Veamos otro ejemplo...

Quizá uno de los mayores misterios corporativos de nuestro tiempo sean las razones por las que Sony no inventó el iPod. La multinacional japonesa tenía todo para lograrlo: dominaba cómodamente el mercado de la música móvil con sus walkmans y reproductores de CD y hasta tenía su propio sello discográfico.

Ante esta inmejorable posición estratégica, se caía de maduro que la próxima revolución en el mercado de la música saldría de los laboratorios de investigación de Sony. Sin embargo, como sabemos, Sony llegó tarde. La revolución fue el iPod de Apple.

Según Herbold, la corporación japonesa sucumbió ante la seducción del éxito. La empresa tenía todos los conocimientos necesarios para convertirse en líder del mercado de los reproductores de mp3. Sin embargo, el conocimiento estaba fragmentado entre distintas unidades de la compañía. Pero, como los números cerraban, no existió un interés urgente por unificar el conocimiento en torno a la innovación en el mercado de los reproductores de música.

La coreana Samsung, por su parte, sí percibió la urgencia e implementó un programa que apuntó explícitamente a reunir los conocimientos dispersos para destinarlos al desarrollo de su propio reproductor de mp3. Así, en 2005, alcanzó a Sony en el ranking global de fabricantes de artículos electrónicos de consumo.

Según Herbold, perder el "ojo de tigre" genera una serie de trampas que derivan en la pérdida de las ventajas competitivas que tanto costaron conseguir. Cuando falta el "hambre de victoria", las empresas permiten que sus productos queden obsoletos, se aferran al prolijo ordeñe de sus marcas consolidadas y se mantienen pasivas mientras los circuitos de la innovación corporativa se vuelven escleróticos.

En definitiva, sostiene Herbold, mantener el ritmo después de haber tocado el cielo no es asunto sencillo. Sin embargo, algunas compañías han logrado llegar y mantenerse (al menos, por ahora). Apple, por ejemplo, se reinventa constantemente buscando las posibles innovaciones que podrían amenazar su posición de mercado y desarrollándolas ella misma para mantenerse siempre un paso delante de la competencia. Su CEO, Steve Jobs, lo expresó claramente en un célebre discurso (disponible en YouTube) a graduados de la universidad de Stanford: "Stay foolish, stay hungry".

2 comentarios:

Sonny dijo...

Se ve que el periodista que escribió este artículo es un chamín y no conoció lo que era un betamax, la primera gran derrota de Sony.
El betamax fue el antecesor al VHS: la primera caja mágica que brindaba no sólo la posibilidad de ver en televisión películas alquiladas o compradas, sino también de grabar nuestros programas favoritos para verlos después.
Para los carajitos de mediados de los años 70 que sólo veíamos televisión en blanco y negro y tres canales (2, 4 y 8), fue como por fin llegar al desarrollo que tanto prometían los libros de texto.
Dicen que el Betamax tenía mejor definición que el VHS - formato de video que salió pocos meses después de JVC y Panasonic- pero el VHS tenía mayor capacidad de grabación y no fueron tan duros con la patente, así que a finales de los años 80, después de una lucha de formatos, Sony se rindió, decretó obsoleto el betamax y se unió a la tecnología VHS.
A pesar de las pérdidas multimillonarias, sobrevivieron.
Así que imagino que no tardarán los japoneses de la Sony en montarse en el tren del Ipod.

Anónimo dijo...

O.K. en ese tiempo, ni soñaban con los celulares. Y ahora, quién puede vivir sin un celular.