miércoles, octubre 17, 2007

SOCIALISTANDO – El desprecio*

Cada vez que alguno de los literatos de la revolución gloriosa se inspira y –campaneando un Blue Label y con la pancita bien llena- barrunta algunos versos o hilvana sus líneas con torpeza de hilandera con glaucoma y sin Misión Milagro, el producto de ese arrebato místico, de ese desatino de musas confundidas, siempre terminará convertido en libro perpetrado por alguna editorial oficial y encontrará pronta y segura distribución al amparo del perro y la rana.

La mayoría de estos iluminados no tiene de qué preocuparse porque esos abortos del ingenio encontrarán papel y lomo seguros: es muy fácil publicar cuando se está en el poder. Es tan fácil, que si ni el perro ni la rana te aceptan tus vainas, siempre sobrará algún dinero de la gobernación o de la alcaldía que manejas –o a la que te pegas como garrapata- para obsequiarle al mundo el desabrido fruto de tu intelecto.

Desde que el vate Isaías coronó en la excelsa Biblioteca Ayacucho, cualquier cosa puede pasar. Dígalo ahí, poeta.

Por eso poco extraña que en sus delirios reformistas a la propiedad intelectual se la pasen por el forro.

Como estos raspicuís o no viven del producto de su creatividad –nos libre el Señor- o saben que cualquier babosada que escriban será publicada y cancelada con los billetes de la nación, se lanzan ahora con esa bandera que cuadra a la perfección con la propaganda del socialismo Frankenstein.

La vaina se pondrá para ellos cada vez más fácil: editoriales oficiales, disqueras oficiales, industria del cine oficial, medios de comunicación oficiales, empresas oficiales, salas de espectáculos oficiales… pase usted y si el Maisanta le da la luz verde, bienvenido al reino de lo oficial y párese firrrrr, cada vez que el comandante diga.

Eso, que pudiera ser un detalle no tan apocalíptico en la medida en que la buena literatura y la buena música seguirán transitando por la vía de la empresa privada (buen momento pudiera ser, de paso, para que dejen de ser tan ratas y bajen un poco los precios), en el caso de la inventiva aplicada a la ciencia y a la tecnología resulta terrible.

Mejor dicho: ya la situación de la ciencia y la tecnología es bastante lamentable. ¿O acaso los últimos grandes inventos made in Venezuela no son el socialismo siglo XXI y los adaptógenos? ¿Y qué son estos sino dos tremendos fraudes?

Los reformistas, Escarrá a la cabeza, se hacen los pendejos con una cosa elemental: cualquiera que invierte tiempo, dinero y esfuerzo en el desarrollo de alguna innovación en cualquier campo espera que el éxito le traiga también recompensas. Lo mismo que el empresario invierte para ganar, el que siembra lo hace para vender y el que trae Hummer lo hace para colocarlas entre esta generación aquejada por el rojillo síndrome de la riqueza súbita.

Pero como eso les duele a otros, como la Asamblea Nacional no es precisamente un recinto atestado de lumbreras, como de allí no saldrá jamás una verdadera gran idea, se lanzan con desprecio sobre algo que debería ser poco menos que sagrado: el respeto a la creación.

Es más o menos lo mismo que pienso yo cuando compro un quemaíto de Madonna: qué carajos le puede afectar esto a Madonna si esa caraja acaba de cerrar un negocio por 150 millones de dólares…


* Sí, me fusilé el título, ¿y qué?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Demala, es una verdadera joya el argumento de Carlos Escarrá, cuando dice que si, si se va a respetar la propiedad intelectual. Pero es como el que tiene un hijo y después le quiere sacar provecho, explotarlo.
Soberanos cojones, y cómo coño sobrevive un intelectual, para crear, escribir, pintar, lo que sea que haga si no recibe el beneficio de su esfuerzo. Y entonces si el Estado usufrutúa la obra ajena, ¿no es el mismo caso de la explotación del hijo? Con la diferencia de que él no lo parió ni lo crió. No me jodan, o es que la salsa que es buena para el pavo ahora no es buena para la pava, si vamos a hablar de géneros,¿no?

Anónimo dijo...

"Socialismo Frankenstein" eso quedó para la historia.
Muy cierto, sus musas confundidas.

manola dijo...

es que se mueren porque los plagien. pero es que no los lee (y menos los copia) ni el che del 23.

ni siquiera tengo la esperanza que pase lo que en china, que también abolió los derechos sobre la propiedad intelectual y ahora, que son una potencia creadora, los reinstauraron. es que eso de ser una potencia...

Anónimo dijo...

no se roben la valiosísisisisisisisisisisisima obra de ana teresa torres

irán a explotarla los chinos