jueves, octubre 18, 2007

SOCIALISTANDO – Comenzó el papidandeo del Comandante

Así que ya empezó la vaina. No podían aguantarse ni esperar a ver si lograban tener éxito.

No.

El día que liberen –ojalá que sí- a los secuestrados en Colombia los protagonistas serán ellos, las víctimas, los que estuvieron privados de su libertad a manos de una pandilla de criminales que se pretenden luchadores por un mundo mejor.

Y no conviene mucho. Porque al final, eso le restaría un poco de protagonismo al elefantiásico ego del Comandante: coño, que me saquen a mi primero la foto.

Por eso entonces se mandan esto de los conciertos. Es fácil lograr convocatoria cuando juntas palabras: libertad, justicia, solidaridad. Y tal. Así conquistan las voluntades de músicos que o por verdadero afán humanista o para no pelarse la promoción de estar allí o con pleno conocimiento de cómo es que de verdad es este juego, se anotan en la fila para montarse en la tarima. Y será un gran acto para ensalzar al nuevo líder continental, al “huracán político”, al prodigioso heredero del “guerrero del amor”.

Aaaah, ¡qué bello es todo!

Y mientras en esos conciertos la gente goce una bola, se tome sus cervezas y se fume su mariguana; los secuestrados seguirán tan jodidos como lo han estado desde el día en que estos miserables los arrancaron del mundo.

A menos que ocurra el milagro comeflor: que el poder de la música, que la dulce voz militante de Andrea Echeverri o el toque evangélico de Juan Luis Guerra o la poesía alcahueta de Silvio toque las almas endurecidas de esos “guerreritos del amor” y decidan abrir las puertas de los cambuches para que las víctimas regresen a sus hogares.

No me jodan.

Y me pregunto: ¿qué será lo que de verdad quiere Piedad Córdoba? ¿La liberación de los 45 rehenes o la excarcelación de los 500 guerrilleros presos?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué vaina con la necesidad de figuración! A costa de lo que sea. Mientras tanto, el país cada vez más penetrado por esas y otras fuerzas oscuras, la mayoría desconocidas para la sociedad civil. Crece la guerra asimétrica, pero endógena. Un cerco invisble, por ahora...

ana meli dijo...

La misma pendejada que pasó con Al Gore... mientras el mundo se sigue acabando "por culpa del calentamiento" él se dedica a hacer conciertos hippies que no sirven para nada.