martes, agosto 07, 2007

DALEMANIJA - Esa cochinada que mientan Ratatouille

Llevaba días tratando de digerir porqué si a todo el mundo le gustó la película Ratatouille, a mi me había causado una mala impresión. La vaina tiene todos los elementos para cautivar a la gente: personajes buenos y malos, un animalito simpático, la idea de que una rata tenga tan buen gusto, una mujercita guapa, visiones de París, un villano que recibe su castigo y otro que se redime y hasta un gordo inspirador que, como el maestro jedi, le habla a su protegido desde el más allá.

Caí en cuenta de todo esta mañana cuando vi a un par de enormes ratas buscando comida entre bolsas de basura. Eso me conectó con algo que nunca entendí: porqué carajos es que a los gringos, que llevan su vida muy a lo antiséptico y antibacteriano, desde hace tantos años andan en esa paja de querer convencernos de que los ratones y las ratas son cuchis, agradables y más panitas que la rana René.

Me dirán loco, pero Mickey Mouse y su jevita Minnie son un asco: dos ratones enormes, negros y que andan en dos patas –ella con tacones- viviendo como un humano cualquiera. Que se joda mister Walt.

Siempre quise que Silvestre le diera sus buenos coñazos a Speedy González, un gritón insoportable y ladrón de quesos a quien nadie quisiera tener rondando por su casa paseando sus patas llenas de cuanta mierda existe. Y que Jinx (creo que así es el nombre) se zampara en escabeche a los mariquitos esos de Pixie y Dixie, los “marditos roedores”. Pero nada. En la iconografía de la animación gringa los gatos son casi siempre malos o no comen ratones. El único que salva la honra es Garfield: no se los papea, pero al menos los jode.

Así que ahora llegan los genios de Pixar (ey, lo son: esto no es una ironía) y nos salen con la historia de una rata gourmet y que, encima, debe cocinar mejor que nuestro molecular criollo.

Bueno, eso no será muy difícil… dirán sus detractores, que abundan.

Ganas de vomitar es lo que da la escena en la que las ratas se apoderan del restaurante la primera vez, cuando entran a saquear la comida en ese momento en que Remy, llevado por su espíritu de odio-ratonil y con su ego de chef –vaina enorme si las hay- herido porque no obtuvo reconocimiento por su obra, decide traicionar al único que podía darle la oportunidad de desplegar sus dones.

Las ratas de todos los tamaños metidas entre los quesos, chupando uvas, royendo chorizos, saltando por todos lados… coño, eso me recordó a otras plagas. Pero dejemos la política a un lado.

Después de pasarse de ingeniosos con esas tremendas películas de juguetes con vida, peces de colores y monstruos de la imaginación infantil, los de Pixar ahora se pasan pero de asquerosos con escenas como esas. Verga, ¿qué pudiera sentir un comensal de ese restaurante al enterarse de que todo lo que comió fue cocinado por un ejército de ratas? ¿Es posible –aparte de las fotos del general con Pikachú- una imagen más desagradable?

Bueno, para eso son las comiquitas, para imaginar vainas imposibles.

Bueno, también es cierto que hay mucha rata cocinando por ahí.

Bueno, pero igual Ratatouille es un asco. ¿Será que Disney le exigió a Pixar seguir la obsesión del viejo Walt: hacerle la prensa a las ratas?

Otra cosa que causa extraña impresión es lo que se ve en las sociales de El Universal de hoy: verga, van a ver una función privada de Ratatouille y algún genio –ey, aquí sí es con ironía- tiene la brillante idea de que lo mejor que se puede hacer al culminar la función es coronar la ocasión con una comilona de Sumito Estévez y el Instituto Culinario de Caracas atacando un menú “inspirado en las recetas de Gusteau”.

Y pensar que esa noche las cotufas me revolvieron el estómago.

10 comentarios:

manola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

No he visto la película. Pero el hecho de que la rata sea francesa mejora el panorama. En los Muppets se especuló mucho el tema de las ratas atendiendo y cocinando en restaurantes, pero casualmente siempre las ratas eran latinos. Qué curioso.
Supongo, mala madre, que tus comiquitas favoritas son el Pájaro loco y Buggs bunny, tremendos bateadores. No perdonan invitado.

Anónimo dijo...

Demala, tú como que eres medio marico. Ay sí, las ratas son feaaaas

Anónimo dijo...

Y pensar que en Nueva York hay diez ratas por persona, así estaran de bien organizados que eso no es problema público. Y si de ratas se trata, como Nido de Ratas con Brando, iré a ver hoy RataTuille.
Como dicen: No me pelo una rata.

Anónimo dijo...

a más de uno le parecerá estupendo que precisamente Sumito se haya dado a la presentación de una película de ratas. Que porquería de peli, los dibujos estan tan bien como los movimientos de cámara, pero yo no pude con la ratada, me salí. Ademas de asquerosa es fastidiosa.
En algunas cosas, coincido contigo, chico MM.

Anónimo dijo...

¿chico MM? coño, Demala, no dejes que te pongan apodos tan pargoletes

Anónimo dijo...

mira 3:19, tú si eres muchacho pendejo.

Anónimo dijo...

No había pensado en el asunto del encantamiento de los chefs con los ratones de restaurantes. Coño, ¿y si Ratatouile es una excusa para justificar la presencia de los roedores en las cocinas? ¿Que tal si un día vemos un ratón en un restaurante y nos dicen "no se preocupe, querido comensal, es sólo Remi supervisando que todo esté en orden"? Carajo, y es que hasta Ferrán Adriá está metido en la vaina. Claro que es una buena película: la peste tiene que parecernos encantadora para que la aceptemos. Conclusión: Ratatuile es un complot mundial gastronómico, comandando por el gran cerebro ratuno. Y a Venezuela la metieron en la vaina con ese estreno lleno de chefs que aplaudían que haya cientos de ratas grises, peludas y llenas de mierda en sus alacenas y cocinas.
L.M.

capi dijo...

La pelicula es muy buena...
y tal vez tu no captaste su
sentido de porque ella, la
peLicula no es siemple ni es
solo para niños...
es de grandes para que la vean
los niños.
Ademas no captaste el mensaje
que durante toda la pelicula
dicen"cualquiera puede cocinar"
y el ejemplo de la rata es una mera fantasia, y estoy de acuerdo...
pero acordemos, la pelicula es de cocina, bien, entonces se refiere para que los que son chefs o cualquier persona que quiera serLo se inspiren con aquella frase"cualquiera puede cocinar" y sea de aliento y motivacion para que su futuro dentro de una cocina sea de exito.

Anónimo dijo...

A quién no le gusta ir al cine, pero las películas ahora parece que las producen la Ford y Toyota. Puro carro, chamo. Así uno se clava tremendos embarques, hasta da culillo ir al cine. Y no falta quien se dedique a hablar, y uno se amarga y pierde la paciencia y la entrada.
Una lástima, uno se vuelve descreido con esas ofertas que parecen divertidas. ¿Cómo saber si la película de verdad es buena?